Existen investigaciones recientes de que a través del yoga hay un cambio positivo en el modo en que nuestro cerebro funciona. Estos cambios se deben a la neuroplasticidad, un proceso que representa la capacidad del sistema nervioso de cambiar su reactividad como resultado de activaciones sucesivas. Tal reactividad permite que el tejido nervioso pueda experimentar cambios adaptativos o reorganizacionales en un estado fisiológico con o sin alteración. La neuroplasticidad, por tanto, es un proceso continuo de remodelación de mapas neurosinápticos, es decir, el cerebro se adapta y remédela dependiendo de los estímulos a los que lo sometemos.

 

¿De qué forma actúa el yoga orgánico sobre el cerebro?


 Cuando el cerebro se acostumbra a cierta información repetida suficientemente, se da un proceso de automatización en el cual se crean nuevas redes neuronales donde su repetida activación permite que las redes se potencien.

A través del yoga se crean compartimentos positivos que se potencian y da lugar a un poderoso refuerzo y cambio neuronal cambiando nuestra forma de pensar.

 

¿De qué forma contribuye el yoga terapéutico a mi bienestar mental?


El yoga por sí mismo no es un tratamiento para un problema serio pero si es un complemento eficaz que puede afectar al modo en que nuestro cerebro responde a los retos cotidianos.

El cerebro tiene la función de velar por la supervivencia y el sistema instintivo y emocional se encargan de esta función. El sistema racional necesita más tiempo para analizar la información que entra y guiar la conducta con lo cual es imprescindible educar el cerebro y dotarle herramientas para modular y gestionar los primeros impulsos que proceden del sistema instintivo emocional.

Una conducta reactiva o defensiva que viene gobernada por el sistema instintivo emocional es una conducta impulsiva, inconsciente y automática. De forma muy habitual, nuestro lóbulo prefrontal izquierdo, es capaz de justificar este tipo de conductas, a veces, injustificables, para así mantener la coherencia entre lo que hacemos y lo que pensamos. Otro tipo de conducta es la respuesta humana, reflexiva y ponderada que  viene gobernada por la corteza cerebral y más concretamente por los lóbulos prefrontales.

El tipo de conducta que predomina en nuestra sociedad a día de hoy es la reactiva y esto se debe en parte, al estilo de vida que llevamos en el que el estrés, las prisas, la búsqueda rápida y fácil de resultados, la competitividad, el querer llevar la razón a toda costa, el rencor y el resentimiento, nos rodean constantemente.

 

¿Existen pruebas de que el yoga orgánico cambie el cerebro?


 Actualmente existen diversos estudios sobre cómo el yoga afecta a zonas especificas del cerebro. Un estudio piloto de Eliana Quintero y su equipo (1) han investigado sobre los efectos de un programa de yoga sobre variables físicas, psicológicas y funcionales en pacientes con demencia tipo Alzheimer.

Las personas con demencia moderada, en quienes el proceso neurodegenerativo no está tan avanzando, mantenían cierta neuroplasticidad cerebral que podría estar estimulada a partir de programas terapéuticos no farmacológicos, como el Yoga, los cuales inciden principalmente sobre factores ambientales.

 

Falsos mitos


Como en todos los demás aspectos de la vida sobre el yoga giran diversos falsos mitos algunos de estos mitos de la práctica de yoga serían:

  • Debo de ser flexible para practicar yoga.
  • En el yoga se tienen que llevar a cabo posturas muy difíciles.
  • El objetivo es tratar de hacer las posturas de yoga perfectas.
  • Si hay dolor no se puede practicar yoga
  • El yoga es una religión.

Un motivo principal que potencia esta clase de información y hace que muchos no se atrevan a probar una actividad tan enriquecedora son las posturas exigentes que aparecen en los medios, muchas escuelas con enfoque tradicional que quieren seguir la ruta clásica del yoga en la cual la enseñanza se acerca más a una doctrina, desconocer y propagar información errónea escuchada.

 

Reflexiones


El yoga debería no estar relacionado solamente con unas posturas perfectas y exigentes, solamente con la meditación o con la respiración, el yoga terapéutico tiene que ir mucho más allá y estar presente en muchos otros aspectos de la vida.

La presencia, la autoconsciencia, el ejercicio físico, la atención y la concentración, la fluidez y la flexibilidad, la respiración y la percepción son elementos que se pueden practicar tanto en una clase de yoga como en cualquier otra actividad sea del trabajo, de ocio o familiar.

Un yoga orgánico, un yoga terapéutico, un yoga consciente, un yoga postural, un yoga integral debería estar orientado a las necesidades del que lo practica y basado en los principios de la actividad física y las terapias body-mind que han demostrado tener efectos positivos en las personas que las practican.

 

Bibliografía


GARCÉS-VIEIRA, MARÍA VIRGINIA; SUÁREZ-ESCUDERO, JUAN CAMILO Neuroplasticidad: aspectos bioquímicos y neurofisiológicos CES Medicina, vol. 28, núm. 1, enero-junio, 2014, pp. 119-131

Una nueva vacuna: la vacuna del autoconocimiento. Bases neurobiológicas de la conducta humana. El juego entre el cerebro instintivo-emocional y el cerebro racional Inés Merino Villeneuve Pediatra. CS Colmenar de Oreja. Madrid. España

(1) PILOT STUDY: EFFECTS OF A PROGRAM OF YOGA-HAYHA ON PSYCHOLOGICAL VARIABLES, FUNCTIONAL, PHISICAL IN PATIENTS WITH ALZHEIMER TYPE DEMENTIA. Eliana Quintero, María Clara Rodriguez, Lina Alejandra Guzmán, Olga Lucia Llanos, Alexander Reyes; 05, junio, 2011