El estrés es uno de los principales factores de riesgo relacionados con enfermedades de corazón, el cáncer y accidentes cerebrovasculares.
Favorece la presencia de otros factores de riesgo aumentando la vulnerabilidad a desarrollar trastornos de salud que pueden resultar mortales, o bien no tan graves, pero que deterioran el funcionamiento normal, el bienestar y calidad de vida ocasionando experiencias negativas.

 

¿Qué sabemos sobre el estrés?


El estrés se asocia con dos diferentes estados, un estado de sobreactivación o, en otros casos, un estado de disminución de la activación o déficit de motivación básica. Las manifestaciones que se relacionan con un aumento de la activación desencadenan la motivación, la ansiedad y la hostilidad, mientras que los estados relacionados con la disminución de la activación están relacionados con la depresión y agotamiento psicológico.

 

¿Qué variables conlleva el estrés?


El estrés está relacionado con situaciones potencialmente estresantes que implican para las personas cambios significativos en su vida, incertidumbre, ambigüedades, incomodidades, situaciones que les obligan a sobrefuncionar para adaptarse a las circunstancias, sucesos de exposición prolongada. Pueden ser incluso situaciones positivas que conlleven algún elemento amenazante.

 

El efecto estresante de estas situaciones depende a la vez de la valoración que las personas hacen de la situación y de los propios recursos para hacerle frente. Estas valoraciones pueden depender de patrones de conducta y estilos de afrontamiento relativamente estables, de valores, creencias y actitudes que afectan la atención selectiva, el procesamiento de información y el juicio sobre los propios recursos, de la existencia de recursos eficaces para controlar la situación y de la disponibilidad o falta de apoyos sociales.

 

¿Todo el estrés es perjudicial?


El estrés es la respuesta general del organismo ante demandas externas o internas de orden amenazante que consiste en una movilización de recursos fisiológicos y psicológicos para afrontar las demandas respectivas. Padecer estrés en muchos casos puede movilizar a una persona para que funcione eficazmente y con salud, pero el exceso del mismo en calidad y cantidad, debido a la exposición constante de
situaciones importantes y la falta recursos para hacerle frente puede perjudicar tanto el rendimiento como la salud, siendo un factor de riesgo delas enfermedades más graves.

 

¿Puedo aliviar los síntomas del estrés y ansiedad?


¿Qué es lo que podemos hacer, cómo puede contribuir uno para encontrar un nivel de activación óptimo, caracterizado por un estado de fluidez física y psicológica, para rendir al máximo sin esfuerzo aparente? ¿Cómo combatir el estrés y la ansiedad?

En la parcela de recursos y habilidades para manejar o aliviar situaciones de estrés, están las practicas Body Mind que conllevan un abanico de herramientas muy respaldadas empíricamente como: el yoga, la meditación, la relajación, la consciencia corporal, la respiración, entrenamientos que a lo largo del tiempo, con paciencia y mucha constancia, influyen en la conducta atencional y en los procesos cognitivos implicados en el procesamiento de la información, las operaciones mentales y la toma de decisiones, además nos ayudan a reconocer con más facilidad los diferentes niveles de activación y a construir un estado de clama y relajación, que repercute en aspectos como la tensión muscular, la movilización de energía y la coordinación motriz. Estas herramientas constituyen una estrategia de afrontamiento muy importante que siempre uno puede tener a mano.

La práctica de yoga es especialmente interesante por los efectos que tiene sobre el sistema nervioso vegetativo simpático y parasimpático.
Cuando se activa de forma intensa el sistema nervioso simpático ante una situación de desafio, se produce un aumento del nivel de cortisol, hormona beneficiosa para el ritmo biológico circadiano, pero ante un aumento prolongado puede producir un impacto negativo en muchos órganos del cuerpo.
Esta constante activación del SNS conduce al padecimiento de estrés crónico, ansiedad y depresión, que afectan la integridad de todo el cerebro.

Las estrategias como el yoga y la meditación tienen la capacidad de reducir esta activación y pueden ser útiles en el tratamiento de los trastornos relacionados con la ansiedad.
El sistema parasimpático favorece la recuperación del cuerpo y la mente y a través de la práctica de yoga ambos sistemas consiguen mantener un equilibrio preciso.

 

¿Se puede vivir de otra manera?


Vivimos en una sociedad en la que cada vez predominan los trabajos inestables, la presión en el trabajo es cada vez más alta, la comodidad crea falsas necesidades constantemente. La falta de tiempo, el estado de continua activación de nuestra red neuronal, unido a la falta de ejercicio y cada vez menos horas de sueño, hacen insostenible un estado de salud óptimo.

Según el Departamento de Salud y Servicios humanos de EEUU, más de 1 de cada 5 mujeres de los Estados Unidos experimentó una afección de salud mental en el último año, como depresión o ansiedad. Las mujeres tienen más del doble de posibilidades que los hombres de experimentar un trastorno de ansiedad en su vida. Algunas mujeres también descubren que el yoga o la meditación ayudan en los trastornos de ansiedad.

Muchos estudios demuestran que la práctica de yoga regular aumenta los niveles químicos del cerebro que controlan el estado anímico y afectan la ansiedad y la depresión. La meditación regular puede mejorar los efectos de la ansiedad e impulsar la actividad en el área del cerebro responsable de los sentimientos de serenidad y alegría.
La solución está en nuestras manos y los primeros pasos antes de actuar es ser conscientes, informarnos y poner un granito de esfuerzo para colaborar en la salud personal. Al cambiar nuestra estructura física, también cambia nuestra percepción del mundo.

Biografía


A. Amutio Kareaga; Estrategias de manejo del estrés: el papel de la relajación.Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento.

Ferreira-Vorkapic, Camila; Rangé, Bernard Mente Alerta, Mente Tranquila: ¿Constituye el yoga una intervención terapeútica consistente para los trastornos de ansiedad? Revista Argentina de Clínica Psicológica, vol.
XIX, núm. 3, noviembre, 2010, pp. 211-220

https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000876.htm – Enciclopedia médica