Como describimos en anteriores artículos, las fuentes de dolor de cadera son múltiples, y podemos realizar una distinción inicial dividiendo las fuentes de dolor de cadera en fuentes intra-articulares y fuentes extra-articulares, es decir, fuentes de dolor relacionados con la articulación o fuentes de dolor de cadera que, aunque relacionadas con esta, se sitúan fuera del complejo articular.
En este post centraremos nuestra atención en el dolor de cadera relacionado con el pinzamiento femoroacetabular una fuente de dolor de cadera intraarticular.

 

¿QUÉ ES EL PINZAMIENTO FEMOROACETABULAR?

 

El pinzamiento femoroacetabular, es un síndrome de dolor de cadera intra-articular, las personas que sufren esta condición, sienten dolor principalmente en la zona inguinal, aunque no es descartable dolor en la zona glútea.
El dolor de cadera relacionado con el pinzamiento femoroacetabular, es típico en personas jóvenes y activas, especialmente aquellas que han realizado deportes de forma intensa durante su adolescencia, relacionándose en algunos estudios con el 49% de las personas con dolor de cadera. [1]

Las personas con síndrome de pinzamiento femoroacetabular suelen ser adultos más jóvenes (generalmente entre 18 y 50 años), con niveles inaceptables de dolor relacionado con la cadera, mala calidad de vida a consecuencia del dolor y dificultad para practicar deportes y actividades físicas.
La carga del dolor de cadera se ve amplificada por las altas demandas físicas diarias (por ejemplo, responsabilidades laborales, de cuidado de los niños) que enfrentan los adultos más jóvenes.

Una de las causas relacionada con el dolor de cadera en el síndrome de pinzamiento femoroacetabular, es la formación de hueso adicional en la unión cabeza-cuello femoral, posiblemente una adaptación a las cargas durante el periodo de crecimiento, que puede crear fuerzas articulares inadecuadas durante los movimientos de la cadera y daño a las estructuras de la articulación.
En consecuencia, el pinzamiento femoroacetabular se asocia con un mayor riesgo de artroplastia total de cadera aunque hay que tener en cuenta otros aspectos importantes. [2]

 

¿QUÉ TIENE QUE VER LA FORMA DE MI CADERA CON EL PINZAMIENTO?

 

Durante la adolescencia, debido a los procesos de crecimiento muchos huesos aún no están totalmente conformados, esto unido a una importante carga de actividad física, especiamente en los jóvenes que realizan deportes que requieren constantes cambios de dirección y rotaciones sobre la articulación de la cadera, puede generar ciertas adaptaciones en el cuello del fémur, en el acetábulo (hueco donde encaja la cabeza del fémur) o en ambas.

En la imagen podemos observar los tres tipos diferentes de cambios estructurales en la cadera, Cam, Pincer, o mixta.

 

Deformidades en cadera tipo Cam o Pincer

 

Estas adaptaciones a las cargas son una de las características principales de las personas que sufren pinzamiento femoroacetabular, pero es muy importante tener en cuenta que, no es suficiente que una persona presente este tipo de alteraciones para determinar que sufre pinzamiento de cadera.

El síndrome de pinzamiento femoroacetabular se ha definido recientemente como una tríada de síntomas, signos clínicos y hallazgos de imagen (radiografías, resonancias magnéticas) [2].
En pocas palabras, si una persona es asintomática, no tiene síndrome de pinzamiento femoroacetabular, incluso si tiene hallazgos de imagen que se ven típicamente en el síndrome.

 

¿CÓMO PUEDE AYUDARME LA FISIOTERAPIA?

 

Existen dos tipos principales de tratamiento para el dolor de cadera relacionado con el pinzamiento femoroacetabular, el tratamiento quirúrgico y el tratamiento no quirúrgico como la fisioterapia.

En los últimos años, la cirugía artroscópica se ha convertido en una opción de tratamiento preferida para el tratamiento del dolor de cadera. Sin embargo, este tipo de cirugía se asocia con un costo significativo, riesgos inherentes y su eficacia es incierta.

El tratamiento no quirúrgico basado en fisioterapia debe considerarse previamente antes de cualquier tratamiento quirúrgico para el síndrome de pinzamiento femoroacetabular, dado su menor riesgo y sus posibilidades de éxito.

Las intervenciones de alta calidad y gran valor dirigidas por fisioterapeutas deben incluir programas de ejercicio de dosis y progresión suficientes para abordar la fuerza, y estar diseñadas para abordar las deficiencias conocidas [4,5].
Las deficiencias conocidas incluyen:

  • Reducción de la fuerza de los músculos de la cadera, en particular aducción de la cadera. [4]
  • Reducción de la fuerza del tronco bilateralmente. [4]
  • Equilibrio dinámico reducido de una pierna. [4]
  • Rendimiento reducido en tareas funcionales. [4]

Además, las intervenciones deben centrarse adecuadamente en las limitaciones de la actividad, incorporando un plan de retorno gradual y progresivo al deporte y la actividad física. [6]

Si tienes interés en profundizar sobre el dolor de cadera sigue nuestro blog, en el encontrarás actualizaciones importantes sobre diferentes aspectos de la patología de cadera, trocanteritis, artrosis de cadera, lesión de los aductores, y mucho más.

 

BIBLIOGRAFÍA

[1]. Mascarenhas VV, Rego P, Dantas P, Morais F, McWilliams J, Collado D, et al. Imaging prevalence of femoroacetabularin symptomatic patients, athletes, and asymptomatic individuals: a systematic review. Eur J Radiol 2016; 85(1):73e95.

[2]. Agricola R, Waarsing J, Arden N, Carr A, Bierma-Zeinstra SMA, Thomas GE, et al. Cam impingement of the hipda risk factor for hip osteoarthritis. Nat Rev Rheumatol 2013;9:630e4.

[3]. Griffin DR, Dickenson EJ, O’Donnell J, Agricola R, Awan T, Beck M, et al. The Warwick Agreement on femoroacetabular impingement syndrome (FAI syndrome): an international consensus statement. Br J Sports Med 2016;50(19):1169e76.

[4]. Freke MD, Kemp J, Svege I, Risberg MA, Semciw A, Crossley KM. Physical impairments in symptomatic femoroacetabular impingement: a systematic review of the evidence. Br J Sports Med 2016;50(19):1180.

[5]. Zhang W, Moskowitz RW, Nuki G, Abramson S, Altman RD, Arden N, et al. OARSI recommendations for the management of hip and knee osteoarthritis, Part II: OARSI evidence-based, expert consensus guidelines. Osteoarthritis Cartilage 2008; 16(2):137e62.

[6]. Ardern CL, Glasgow P, Schneiders A, Witvrouw E, Clarsen B, Cools A, et al. 2016 Consensus statement on return to sport from the First World Congress in Sports Physical Therapy, Bern. Br J Sports Med 2016;50(14):853e64.